la biblioteca juvenil
miércoles, 9 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Experiencias de lectores
Se
nos ocurrió realizar una encuesta a los estudiantes de nuestra institución y
esto fue los resultados:
5TO
GRADO:
EL
SEXTO:
EL
MIO CID:
RÍOS
PROFUNDOS:
SIN
CADENAS:
MARÍA:
PERROS
HAMBRIENTOS:
DE
4TO:
EL
ALQUIMISTA:
LOS
7 ENSAYOS DE LA INTERPRETTACION PERUANA:
EL
DELFIN LA HISTORIA DE UN SOÑADOR:
DE
3ro:
LA
CELESTINA:
CONTRATO
SOCIAL:
LA
CULPA ES DE LA VACA:
De
1ero:
PAGINAS
LIBRES:
CABALLERO
CARMELO:
LOS
GALLINAZOS SIN PLUMAS:
OBRAS RECOMENDADAS
AGUA
La ausencia de lluvias hacen necesaria una repartición justa
de las aguas analizadas, pero Don Braulio suele entregarla solo a sus allegados
y amigos, también a propietarios blancos o mestizos como él, mientras que a
otros los odia. En las tierras de los comuneros indios se secan; la repartición
de esta se realiza cada semana en la plaza del pueblo donde se convoca a los
pobladores.
Llegan el niño Ernesto y el cornetero Pantaleón luego se
asoman otros muchachos o maktillos; todos ellos son escoleros o escolares, todo
el pueblo oyendo la música tocada por Pantaleón o Pantocha todos se divierten,
los primeros comuneros en llegar a la plaza son los tinkis, que se precian de
ser los más valientes y osados; luego aparecen los de San Juan o sanjuanes los
mas miedosos. Pantaleón que había vivido un tiempo en la costa, el trata de
infundir ánimos en los comuneros para que se enfrentan a los abusos de Don
Braulio, mientras tanto llega a la plaza Don Pascual el repartidor de agua o
semanero, el está ya decidido de contrariar a Don Braulio por su explotación
dando el agua de la semana a los comuneros pobres que más la necesitan, de
pronto en un momento llega Don Braulio que al enterarse de lo sucedido tira
balazos y a uno de los comuneros lo hiere causándole una herida, mientras el
pueblo huía del lugar Pantaleón gritaba para darles ánimos de contrariar a Don
Braulio.
Un día después de lo ocurrido el niño Ernesto va a enfrentar
a Don Braulio en su haciende, le tira la corneta de Pantocha a la cara
haciéndolo sangrar el de inmediato ordena que golpeen al niño pero este se dio
a fuga del lugar, refugiándose en un pueblo llamado Utek'pampa donde él puede
darse cuenta que los indios de ese pueblo se hacen respetar sus derechos y son
libres de cualquier abuso, lo opuesto a su pueblo natal.
YAWAR FIESTA
Los primeros capítulos nos brindan el marco histórico de la
sistemática e inescrupulosa apropiación de parte de los mistis, aprovechándose
de la ignorancia de la gente, de las zonas de cultivo y pastoreo de los nativos
andinos.
Los indígenas
hallándose desprovistos de sus recursos de subsistencia y careciendo de todo
apoyo de las autoridades fueron forzados a la pobreza y humillación.
Con la llegada de una clase de potentados, en la ciudad de
Puquio comenzaron a convivir indígenas, mestizos y blancos. Estas clases raras
veces se mezclaban, con excepción de la fiesta indígena Turupukllay, donde todo
el poblado convergía a celebrar una especie de corrida de toro.
Esta convivencia, al parecer pacífica, se interrumpe cuando
el nuevo subprefecto trata de instaurar medidas más “civilizadas”.
Esta resolución incita conflictos que dividen a los
puquieños entre aquellos que querían preservar una tradición autóctona y los
que, por congraciarse con las autoridades y en nombre del desarrollo, quieren
cambiar las prácticas festivas.
Los planes para la
fiesta siguen adelante, pero los preparativos se llevan a cabo en dos planos
diferentes.
El arreo del Misitu en las zonas altas exalta la
determinación del indio, mientras que las autoridades se empecinan en ejecutar
las órdenes gubernamentales.
Este micro-mundo es
emblemático de las disparidades entre la sierra (Puquio) y la costa (Lima) y la
falta de comunicación que, a pesar del trazado de carreteras, no logra salvar
las distancias culturales y sociales.
La supremacía limeña parece establecerse no sólo a través de
la imposición de la autoridad sino de la conversión de serrano residiendo en
Lima a los valores costeros.
Esta obra exalta dos virtudes indígenas que parecieron verse
amenazadas a desaparecer por la impuesta autoridad de los mistis, la dignidad y
el sentido de comunidad de los nativos andinos.
Arguedas, una vez más, a través del relato de la Yawar
Fiesta celebra la victoria cultural indígena forjada a través de la voluntad
mancomunada de mantener en alto la dignidad de raza.
WARMA KUYAY
Ernesto es un niño que vive en una hacienda llamada Viseca
que es propiedad de su tío y de un señor llamado Froylán. El pasa casi todo su
tiempo con los indios de la hacienda.
A su corta edad siente haberse enamorado de una india
llamada Justina que es mucho mayor que él, pero para Ernesto eso no significa
un impedimento, ya que él adora a la india.
Justinacha tiene un enamorado que se llama el Kutu,”cara de
sapo” le dice Ernesto. Le reclama a Justina el porqué lo quiere al Kutu y no a
él. Un día don Froylán viola a la Justina. El Kutu está de rabia y no sabe qué
hacer. Se encuentra con Ernesto y le
cuenta lo que ha pasado con la Justina. Ernesto anida en su corazón odio hacia
don Froylán y deciden con el Kutu vengarse.
El Kutu lo conduce hacia el corral en donde se encuentran
los becerritos del patrón, el Kutu va escogiendo uno a uno y los va flagelando
hasta cansarse mientras Ernesto observaba y en algún momento llegó a sentir
satisfacción.
Pero al día siguiente Ernesto acusó al Kutu de asesino de
animales y le increpó que no supo defender a la Justina y que no debía estar en
Viseca porque ya nadie lo quería.
El Kutu se marchó a otra hacienda y Ernesto se quedó al lado
de la Justina que a pesar que él nunca iba estar con ella se consolaba con la
idea de que estaría bajo el mismo cielo que su adorada india.
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